
En el contexto actual, es muy común que nuestros niños y adolescentes tengan acceso a dispositivos electrónicos, ya sea para el aprendizaje, el entretenimiento o la conexión con sus seres queridos. Sin embargo, desde el servicio de psicología escolar queremos hacer un llamado a su atención para regular el contenido que están consumiendo los niños y jóvenes en las pantallas, ya que este puede tener un impacto negativo en su desarrollo emocional y psicológico.
Actualmente, hemos observado un creciente interés y mención de los estudiantes hacia programas y juegos que presentan escenas de violencia o terror, como El Juego del Calamar, Skibidi Toilet, Rainbow Friends, creepyastas de terror, entre otros. Estos contenidos, aunque puedan parecer inofensivos o divertidos en un primer momento, tienen un fuerte impacto en la mente de los niños, especialmente en los más pequeños, quienes aún están en una etapa de desarrollo emocional y cognitivo muy sensible.
Durante el año 2017, You Tube ha retirado de su plataforma cerca de 150.000 videos perturbadores para niños. Los clips estaban dirigidos a niños y muestran a algunos de sus personajes favoritos, como Bob Esponja, Dora la Exploradora o Peppa Pig, en escenas escabrosas que incluyen muerte, abuso sexual o lenguaje inapropiado.
Recientemente se conocieron unas interacciones de un adolescente con Chat GPT, donde al comienzo la aplicación fue utilizada como ayuda para realizar tareas escolares y explorar sus intereses, pero con el tiempo esta fue utilizada para encontrar respuestas a sus pensamientos intrusivos y a sus cuestionamientos sobre la vida. Este adolescente se suicidó.
En este sentido, queremos mencionar algunas consecuencias que se pueden presentar a raíz de estos contenidos:
- Los niños y adolescentes pueden experimentar pesadillas, miedos irracionales, terrores nocturnos o ansiedad debido a las imágenes violentas o aterradoras que se presentan en estos programas o juegos.
- La exposición constante a contenidos violentos puede llevar a una disminución de la empatía, generando que los niños normalicen comportamientos agresivos y en ocasiones empiezan a replicarlos dentro de sus juegos, afectando la interacción con sus pares.
- La violencia en los medios puede influir en los comportamientos de los niños, fomentando actitudes agresivas o de imitación de lo que observan en la pantalla (ej: héroes violentos para imitar).
- Los niños y adolescentes que consumen este tipo de contenido pueden tener dificultades para expresar o manejar sus emociones de manera adecuada.
- Menor desarrollo y uso de la creatividad e imaginación.
- Aislamiento social.
- Afectación en el rendimiento académico.
- Aparición de pensamientos de muerte o ideas suicidas.
- Estados de ansiedad, angustia, confusión y desmotivación.
- Estados de dependencia y adicción.
¿Qué pueden hacer los padres y cuidadores?
Sabemos que no siempre es fácil estar presentes en todo momento, pero hay acciones que marcan una gran diferencia en la búsqueda del bienestar emocional. Aquí algunas recomendaciones para el acompañamiento emocional desde casa:
- Crear espacios de contención emocional, donde los niños y adolescentes puedan expresar sus emociones libremente. La escucha activa y la empatía fortalecen la salud mental.
- Generar espacios de comunicación abierta con tus hijos, en los cuales se genere un diálogo emocional sin juicios. Esto favorecerá un mayor acercamiento y un vínculo de confianza.
- Reconoce las emociones que expresa tu hijo, y permite validarlas. Esto le dará lugar y nombre a su mundo emocional, favoreciendo su expresión más asertiva.
- Los niños aprenden observando, enséñales cómo manejar las emociones, la frustración, tristeza y alegría. Expresa tus emociones de manera asertiva, sin reprimir ni explotar.
- Proporciona canales mediante los cuales tus hijos puedan expresar sus emociones: el arte, el juego, el dibujo, la música, son claves para la expresión emocional.
- Dedica espacios de tiempo de calidad para tus hijos, sin ningún tipo de distracciones (celular o televisor). Lo importante no es la cantidad de tiempo, sino una presencia plena.
- Genera rutinas y hábitos claros orientados al autocuidado. Asimismo, es necesario contar con reglas claras y previamente establecidas.
- Señala como las acciones de tus hijos impactan a los demás, esto favorece el desarrollo de la empatía y el respeto por los otros.
- Observar señales de alerta: cambios de humor repentinos, aislamiento, bajo rendimiento académico o conductas agresivas pueden ser indicadores de que algo no está bien.



